Cuando nos adentramos a través de los niveles de Reiki, lo que potenciamos sin duda es un aumento de nuestra vibración, que esa vibración sea temporal, o permanente no depende del nivel en el que nos iniciamos, sino de lo que podemos asimilar en él y de cómo lo llevamos a nuestro día a día.

En un primer nivel de Reiki, normalmente entramos en contacto de manera consciente con la Energía, sinceramente, no necesitas iniciarte en primer nivel para tomar contacto con la energía. Eres energía, siempre lo has sido. Quizá llegues a tu primer nivel sabiéndolo, o quizá en ese momento lo recuerdes.

En cualquier caso lo que ocurrirá en una iniciación de primer nivel, es que una gran cantidad de energía fluirá de nuevo por tu canal central. Pondrá a tu disposición un caudal renovado, de energía de alta vibración, la misma que tenías al nacer y que por unos motivos u otros has ido mermando en ti. Esta iniciación sirve para que todo tu cuerpo recuerde su estado natural, para que tus manos recuerden cómo la energía fluye hacia ellas y para que aprendas cómo canalizarla hacia ti misma, con un objetivo primordial: conocerte mejor, estabilizarte, hacerte responsable de ti.

En un primer nivel de Reiki empiezas a observar con más atención tu cuerpo físico y te haces mucho más consciente de tus emociones y pensamientos, empezando a liberar la densidad de los mismos. Te das el regalo de la escucha a ti misma y del tiempo dedicado en tú bienestar. Despiertas a otro tipo de realidad.

A medida que avanzas en tu primer nivel, con los ejercicios que te proponemos hacer a diario, con toda la información que en ese seminario te ofrecemos, de tí, no sólo de la técnica que estas aprendiendo, sino de cómo esa técnica se manifiesta en ti, qué oportunidades te trae, qué te ayuda a sanar…. Vas estando preparada para acceder e impulsar tu vida y a tí misma un paso más allá. Normalmente, en la escuela del despertar, dejamos un plazo de entre tres y seis meses para que esto ocurra, y, en ese tiempo procuramos mantener un contacto para ver cómo has ido evolucionando y acercarte propuestas que puedan caminar a tu lado.

Llega el momento de iniciarte en un segundo nivel, este es un nivel muy especial, que te da una toma de conciencia importante sobre tí mismo, sobre tu historia personal, que te ayuda a desmitificarte, a sanar tu biografía y liberarte de ella. En este segundo nivel te ayudamos a usar tu mente y tu propia identidad como el objeto de tú sanación, guiada por tu conciencia superior.

Aprenderás a ver tu vida con otros ojos y a liberar poco a poco las ideas y creencias que tenías de la misma, liberando las emociones asociadas, aquellas que le dan credibilidad a tu historia. En este segundo nivel sembramos una semilla importante, una semilla que si sigues avanzando en tu propio despertar germinará, dándote la capacidad de crear conscientemente cada una de las situaciones de la vida. Pero, ocurrirá cuando llegue el momento y cuando tú hayas hecho tu trabajo diligentemente, ese es uno  de los principios de reiki: Solo por hoy trabaja con honradez y diligencia. Es decir cuando hayas tomado responsabilidad de tus propias creencias y situaciones.

Además en el segundo nivel, por primera vez y sin darte apenas cuenta, trasciendes los límites del espacio y tiempo aprendiendo a proyectar, captar y movilizar tu energía en la distancia. Lo vivirás en las prácticas del curso de un modo muy natural y lo afianzarás en las prácticas que después deberás hacer en tu casa. Otra semilla se queda plantada en tú interior, “soy luz, Me comporto como luz”  Esta es una entrada al mundo de la magia que jamás olvidarás.

Pasados entre seis meses y un año, la persona iniciada que ha trabajado con la energía de segundo nivel está preparada para iniciarse en el tercer nivel de Reiki, aquí trascendemos nuestra identidad como individuos para aprender a sentir los planos de luz que creamos. Aprendemos a descender planos de luz, a conectar con seres que guían y ayudan en los tratamientos, algunas personas viven esto desde el primer nivel, y es que a pesar de que hayamos creado una estructura, la energía está en todo con sus múltiples potenciales y si un alumno desde primer nivel conecta con capacidades más avanzadas, nosotros lo acompañamos y guiamos. Nuestra tarea es ayudarte a reconocer que tú eres Reiki, tal como lo sientes, tal como lo vives, es darte alas cuando lo necesites, manteniendo tus pies en la tierra para que puedas asentar e integrar, de verdad, todo aquello que sientes o percibes.

El tercer nivel nos enseña técnicas de sanación muy específicas que tienen un alto efecto en nuestros cuatro cuerpos más densos (físico, emocional, mental y espiritual inferior) y nos ayudan a entrar en campos de vibración más sutiles y etéreos ( una octava superior de los cuerpos mencionados)

Aquellos que tras pasar un año del tercer nivel siguen trabajando y avanzando, que han hecho un recorrido de autosanación y autoconocimiento, que han despertado sus cualidades y que mantienen la intención de verse a sí mismos con total honestidad, están preparados para iniciarse en maestría.

Este es el seminario que te capacita para ser Maestro/a de Reiki, palabra que es muy grande, a mis ojos, y que, al menos en esta escuela, intentaremos acercártela cuando estés lo mejor preparada posible para transmitir desde tu completa presencia las enseñanzas que has incorporado. Para ello hay numerosas propuestas en la web cuyo propósito es ayudarte a llegar aquí.

Ser maestro de Reiki implica poder iniciar a otras personas en este camino, trasladarles un conocimiento fidedigno acerca de la propia técnica tradicional de Reiki y al mismo tiempo ofrecer toda tu experiencia. Cada sanación que se haya dado en ti, estará a disposición de cada persona que inicies, cada cualidad que hayas despertado, la regalas y ofreces en cada seminario que puedas impartir. Y con ellas, las cualidades y sanaciones que los maestros de tu linaje han vivido. Esto implica un sentimiento de honra y devoción, a ti  mismo, a cada alumno, a cada maestro que has tenido, a la propia vida que cada día te ofrece el milagro de disolver tú ilusión y despertar.

Si en este punto mantienes algún juicio hacia la vida, hacia tú maestra (la veas donde la veas), tampoco podrás reconocer la maestría en ti. Lo que vemos fuera no es más que un reflejo del mundo que hemos creado, ese mundo irá cambiando irremediablemente a medida que avances…. es tu test, tu prueba de cómo aprendes y caminas. Tú mundo, tú realidad te enseñará una y otra vez lo que todavía necesitas integrar.

Pero el camino no acaba aquí, el camino es amplio como el tiempo que vivas en esta identidad, y eterno en cuanto disuelvas la misma.

Cada nivel es un paso de un camino en el que puedes cambiar de sendero en cualquier momento. Que puedes usar como una técnica simplemente o como un portal. Eres tú, en cada momento quien pondrá el límite o dará apertura a tu potencial.