Aquí doy comienzo a una serie de artículos que te ayudarán a entender y acompañar el viaje del alma, en tu piel y también en quien te rodea. Te explicaré algunos conceptos, qué es el alma, qué es encarnar, y morir, cómo se manifiesta tu alma y te propondré algunos sencillos ejercicios. Deseo sea de tu interés y sirva a tu crecimiento y expansión.

 

El viaje del alma, encarnación, manifestación y elevación.

Encarnar, que etimológicamente significa “tomar forma corporal”, es un proceso complejo que le lleva al alma varios años, a veces toda una vida.

Aparentemente pensamos que encarnar es nacer, es tomar apariencia física, pero el proceso va más allá.

Que un alma tome forma corporal quiere decir, en toda su magnitud, que ese cuerpo manifieste las cualidades del alma. Aquí es donde la cosa se complica ya que mientras no nos alineamos con nuestro propósito, con nuestra verdad, con nuestro camino, sentimos ese vacío interno, esa búsqueda incesante, esa ligera apatía, sentimos la falta del alma.

Para entender esto deberíamos saber qué es el alma. El alma es una porción de conciencia que se aprecia como individualizada, con unas cualidades diferenciadas.

Nos lleva años preparar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro campo emocional y en esa preparación vamos encarnando poco a poco las cualidades del alma. Cuando nuestros cuerpos inferiores han alcanzado la vibración necesaria es cuando podemos integrar totalmente nuestra energía, nuestras cualidades y manifestarlas. Terminar el proceso de Encarnación.

En ocasiones, en las terapias de Reiki observo el alma de la persona flotando sobre el cuerpo, agradeciendo la sesión, el ascenso de vibración como parte de un proceso que permite su manifestación, he comprobado que después de varios tratamientos de Reiki la persona comienza a alinearse con su propio destino. A veces alterno los tratamientos con otro tipo de terapias que me permiten desplazar el punto de encaje, de consciencia, de la persona hasta sus capas de vibración más altas provocando saltos evolutivos impresionantes. Es una bellísima transformación, comparable a la ninfa cuando despliega sus alas y se da cuenta de que siempre ha sido una libélula

Una vez que nos hemos alienado y comenzamos a manifestar las cualidades con las que hemos nacido comienza el aprendizaje en nuestras vidas y también empiezan a darse las primeras muertes.

Pero Recuerda: Morir, es elevar.

En ocasiones en la estructuración de los cuatro cuerpos inferiores (físico, emocional, mental y energético) que también podríamos llamar, por sus funciones, vehículo de manifestación, otorgamos al mismo las cualidades del alma. Generando una identidad, ego, una definición. Una vez manifestadas y experimentadas estas cualidades, la vida se organiza para que puedan volver a elevarse, obligando al ego a desprenderse de ellas, así llega la percepción de las diferentes pérdidas o muertes.

Pongamos un ejemplo: Una de las cualidades de mi alma es la fe, una vez que se estructura mi cuerpo, mi mente… mi vehículo… Consigo alinearme con la fe y manifestarla, Siento fe dentro de mi, la emano y expreso, vivo experiencias impregnando fe en ellas, la contagio a los demás, sano las memorias en mi inconsciente, en la tierra, en el inconsciente colectivo… Una vez pasada la experiencia de manifestación y aprendizaje, la fe se eleva. Regresa a la conciencia, a la unidad, para volver a descender con una vibración más alta promoviendo una experiencia de mayor aprendizaje, de mayor alcance. Y así una y otra vez en el ciclo eterno, en el viaje del alma. En la manifestación y elevación de sus cualidades… La muerte física, bajo esta perspectiva sería la elevación total de esa porción de conciencia y su desapego del vehículo de manifestación. El final de un ciclo.

Cuando la identidad es fuerte y apegada el proceso se vive con un gran dificultad, le llamamos crisis existencial, nos invade un sentimiento de pérdida. He vivido con fe, la he sentido, la he practicado pero de repente siento que la estoy perdiendo… Yo era esa fe, y ahora no la siento con tanta fuerza, no puedo manifestarla.. ( puedes pensar: yo era el éxito y lo estoy perdiendo era la alegría, el optimismo, yo era la claridad mental… lo que sea que te sirva como ejemplo…) Pierdo aquello en donde había volcado mi identidad, aquello donde yo había puesto “la verdad” de lo que yo soy. Y ya no se lo que soy

En cualquier caso el proceso de elevación se completará y empezará otro ciclo de descenso que calmará mi ansiedad. Pero, si comprendo el ciclo, si me mantengo en calma, puedo permitir que mi percepción sobre mi misma se eleve acompañando el proceso, sin quedarme atrapada en el plano de la mente. Cambiando por completo mi idea de mi, de la vida y de la muerte.

Para poder acompañar el proceso lo primero que necesitamos hacer es flexibilizar nuestra mente, si es que en el proceso de estructuración se ha vuelto rígida. Para eso hoy te propongo el desatino controlado.

El desatino controlado es el arte de engañar nuestra propia identidad permitiéndonos hacer algo completamente diferente e incluso absurdo, lejos y hasta en contra de lo que normalmente haríamos. Es entregarte a una locura, sabiendo exactamente lo que quieres hacer en ella. Romper tu inercia.

Permítete cada día hacer algo completamente inesperado: Cantar en el supermercado, salir del coche en un semáforo solo para bailar y volver a conducir. Cacarear en medio de una conversación.

Practícalo y cuéntame cómo te sientes, estaré encantada de leer tus desatinos y saber sus resultados.

Y si ahora mismo estas en un proceso de muerte, Recuerda: morir es elevar, suelta el apego a la identidad, déjate volar.